sábado, 1 de julio de 2023

La riqueza virtual. Del pijo-progre al pijo-pobre

Escucho análisis, análisis y más análisis de los resultados de las últimas eldcciones y echo en falta una observación. Vivimos desde hace tiempo, sobre todo los jóvenes (y quieren sentirse jóvenes, como mínimo hasta los cincuentones), en la realidad virtual. Vivimos como si fuéramos guapos (ahi están los filtros digitales, la ropa o la industria de la estética), como si fuéramos clase media (se hacen enormes esfuerzos económicos por salir de bares, por ir de vacaciones, por cambiar de coche, por pertenecer a algo parecido a un club -normalmente de tenis, aunque sólo sea para ir a la puscina y al chiringuito por la noche, por ...).

¿Y los que no lo hacen, los que no pueden? Creo que el Partido Popular les ha sabido vender la idea de "no eres rico, pero puedes sentirte como tal". Para eso sólo tienes que manifestarte en las tertulias y votar el día de las elecciones como si lo fueras: defiendes la bajada de impuestos o los recortes al sector público porque eso beneficia a los míos, a los ricos (porque aunque yo no lo sea, lo siento así), porque eso perjudica a los pobres y yo no lo soy (bueno, lo soy, pero no me siento así).

Y todo eso se explica viendo los derroteros por los que avanza el mundo: nos mueve lo ilusionante, la esperanza, la utopía; pero, ahora, lo ilusionante, la esperanza, la utopía no es la igualdad, la justicia social, el bien común (eso ya no es ilusionante, es aburrido, es gris). Ahora, lo que ilusiona es el lujo, aunque sea en su versión de seguro privado a precio de saldo, de escuela concertada, de "amazon" o "de bazar oriental".

Ya ocurrió algo parecido con el fenómeno "pijo-progre", pero ellos, aunque en todo lo demás se comportaban como ricos, al menos, hablaban y votaban como si fueran de centroizquierda.

Ahora, la derecha ha descubierto que hay también mucho "pijo-pobre" y a él se han dirigido haciéndoles ver que, si no son ricos, pueden sentirse así (y ¿por qué no?, ¿por qué no van a tener suerte el día de mañana y, en este mundo en que somos libres para comprar un cupón y para tomar unas cañas; por qué no van a tener un golpe de suerte que los haga ascender súbitamente a ese olimpo de los ricos? Pero, claro, para eso, hay que mantener reluciente ese mundo luminoso y colorido de los ricos






La alegría que vende la derecha.

 El PP lanza una campaña con el lema de "Verano azul" y la izquierda le responde: ¿qué queréis, volver a los 80 de Chanquete?

No se enteran, no se quieren enterar.
Ahora, el color es de la derecha y el gris de la izquierda (hasta en la ropa y las expresiones siempre preocupadas de sus caras).
La derecha vende alegría de vivir: cañas, terrazas, vacaciones en el mar,...
Y desde la izquierda se podría hacer lo mismo: proponer imágenes luminosas como la de niños (el futuro) riendo mientras se bañan en ríos de montaña sin aglomeraciones, grupos de amigos sonrientes reunidos en un campo limpio, verde, rojo, amarllo, con un cielo azul despejado. Individuos vestidos con ropa colorida y furgonetas, que pueden ser recicladas, pintadas con arcoiris y flores de colores.
No todo tienen que ser puños en alto, mareas blancas o verdes. La gente necesita optimismo y no sólo miedo al caos que traerán los otros. Y ese optimismo se lo podemos ofrecer mostrando el mundo que nos gustaría, el que proponemos y no sólo el desastre que nos traerán ellos si gobiernan.

domingo, 27 de noviembre de 2022

El perverso mito de la juventud.

 Entre los jóvenes, hay chicos excepcionales, chicos normales y chicos con comportamientos deleznables, como ocurre en cualquier grupo de edad.

Lo que ocurre es que hay un estereotipo de joven "guay" que es venerada por gran número de personas de todas las edades (muchas de las cuales parecen tener una adolescencia enquistada, mal curada) que, como mínimo, ignora los derechos de los demás y, en muchos casos, vulnera numerosas normas y leyes.

Por eso, caemos muchas veces en la injusticia de achacar sólo a los jóvenes esos comportamientos, como sería injusto decir que muchos jóvenes no practican dichas conductas, como lo sería ignorar que esos comportamientos se corresponden con un estereotipo juvenil bastante aceptado (estereotipo que, por cierto, resulta -por lo de juvenil- simpático, incluso, a muchos que no lo practican).

En fin, la vida.

viernes, 11 de mayo de 2012

Decían unos economistas hace unos días en el programa de La Ventana de la Cadena Ser que en una burbuja como la inmobiliaria, el último es el que pierde; pero insistían en que todos los anteriores ganaron y no se quejaron. Creo que olvidan los que piensan así algo importantísimo: la mayoría de los que compramos no lo hicimos negociando, sino porque teníamos que comprar o que vender una casa. Sin embargo, los bancos, las inmobiliarias, los inversores, NO LO HACÍAN PORQUE LO NECESITABAN, SINO PORQUE ERA SU NEGOCIO. De verdad, me quieren decir que podemos, ni siquiera, COMPARTIR RESPONSABILIDADES. Posteriormente dijeron que no podían aceptar que fueran generalizadas las prácticas irregulares que se habían denunciado en el programa sobre cómo la banca había alterado documentos, valoraciones de inmuebles, etc. Creo que estos señores están desvelando con esas afirmaciones gran parte del problema de la crisis. Hay una política, una economía, una prensa "oficial" que no se mueve por lo que es verdad o no, sino por lo que se puede demostrar o no. Así, estos señores se resisten a reconocer que esas prácticas eran muy generalizadas porque ellos están convencidos de que no se pueden demostrar, aunque saben que son ciertas, claro que lo saben. Quizás no estuvieran tan generalizadas esas prácticas corruptas, pero ¿de verdad no creen que estaban muy generalizadas aunque no podamos demostrarlo estadísticamente? Pienso que hemos dejado ESTO en manos de los que saben aparentar y ellos aparentan no enterarse de lo que no les interesa, pero claro que lo saben. Además, disponen las cosas para que parezca que están a la misma altura quien se benefició de una casa que compró o que vendió, con quien se dedicaba a eso y lo promovían; quien consiguió unos pocos miles de euros más en su hipoteca (que por cierto ahora tiene que pagar a precio de oro)con quien se enriqueció hasta la locura ¿o fuimos nosotros que compramos o vendimos nuestra única casa los que hemos creado TODO ESTO?.

sábado, 26 de febrero de 2011

Decíamos ayer… : “Mubarak vete ya. Gadafi, no dispares"

Nos referíamos a la petición que Obama (portavoz de Occidente en éste como en tantos otros conflictos) hacía a Gadafi, tan distinta de la que le hizo hace sólo unos días a Mubarak.

Pues bien, acabo de leer en “USA today” que, en declaración conjunta con Angela Merkel, Obama pide por fin a Gadafi que abandone el poder, haciendo interesantes observaciones sobre la forma en que está ejerciéndolo en su país.

La verdad es que me parece un poco tarde para darse cuenta de algo tan evidente desde hace tanto tiempo. ¿De verdad hacía falta tanta gente en la calle y tantos muertos para darse cuenta de esto? Creo que no; pero como considero que debemos ser justos, aplaudo la petición, aunque sea tan tarde. Sólo pido que, ahora que hemos cogido carrerilla, los líderes internacionales vayan solicitando la dimisión de los dictadores corruptos y asesinos que nos quedan por ahí antes de que los muertos de sus respectivos países se lo tengan que recordar.

jueves, 24 de febrero de 2011

Mubarak, vete ya. Gadafi, no dispares.

Hoy nos ha sorprendido Obama pidiendo a Gadafi que cese la violencia en Libia. Curiosamente, la semana pasada se le pedía Mubarak que dimitiera. Qué curiosa diferencia. ¿Habrá algo en Libia que explique esto?

¡Qué desvergüenza! Quizás, por este camino, mañana le pida Obama (en el fondo toda la comunidad internacional piensa parecido) a algún dictador genocida que tenga más petróleo que Gadafi que, por favor, dispare, pero flojito (o que dispare a dar sólo de vez en cuando).

De verdad que no lo entiendo, ¿cómo se puede ser tan cínico y dormir tranquilo por la noche?

viernes, 18 de febrero de 2011

Próximo Oriente, ¿nos enseña el camino?

Leo, oigo, veo, sorprendido, estos días, cómo se echan a la calle con riesgo de sus trabajos y de sus vidas, incluso, los ciudadanos de varios países del Magreb y las zonas próximas.

Digo que me sorprende esto por comparación con lo que veo aquí, entre nosotros. Recuerdo, ahora, las últimas huelgas de funcionarios y sus correspondientes manifestaciones (ya sé que los sindicatos las convocaron después de haber salido la norma, que los sindicatos no representan a nadie, que aquello era imposible de cambiar, ...). Recuerdo también cómo algunos compañeros pedían manifestar por escrito su desacuerdo con tal o cuál cuestión y cómo la respuesta era siempre del tipo: hacedlo, pero eso no va a ningún sitio, no servirá para nada, ... Pero, aún más, recuerdo a mis vecinos sin salir a pedirle a los niños pequeños del colegio que dejaran de pintar en la pared del mismo (los mismos argumentos, es inútil, te pueden decir cualquier barbaridad, ...).

Sin embargo, aún resuenan los recientes estallidos de alegría por las calles con el triunfo de los equipos de fútbol y los más lejanos que pedían que el Sevilla no descendiera a 2ª división B.

Todas las revoluciones han pasado por las revueltas populares. Ahora, con Internet, podrían ser, seguramente, más limpias que nunca, pero habrá que hacerlas si no queremos que el precio de las cosas venga determinado por la capacidad de presión de éste o aquel colectivo (lo de los controladores fue escandaloso, es cierto; pero, a pequeña escala, ¿no ocurre lo mismo con albañiles, fontaneros, grandes superficies, ... y, no digamos, con bancos o inmobiliarias?), si no queremos que el futuro del planeta dependa de la capacidad de influencia de éste o aquel país, si no queremos que ...; que, en definitiva, sea el interés de unos pocos y no lo justo o lo razonable (ya sé que lo justo o lo razonable es relativo, pero quienes dicen eso ¿se han parado a pensar lo que se parecen los códigos morales de distintas religiones y éstos a los de moral cívica que se proponen en distintos lugares y épocas?, ¿es curioso el porcentaje de coincidencias para ser tan relativo todo?, ¿no?

A ver si nos va a tener que enseñar el camino, de nuevo, oriente. A ver si va a ser posible cambiar cosas importantes con sólo moverse un poquito; pero es que se está tan bien aquí, en el sofá, Chico.